Maximiliano Delebecq

Un viaje sonoro en quince canciones

"Mi primer álbum. A 19 años de mi primera canción, escrita entre la medianoche y el alba, este debut invita a una inmersión profunda en texturas melódicas y ambientes íntimos."

SOY

Mi álbum "SOY" es una obra conceptual y autobiográfica que entrelaza la música y la literatura para retratar mis vivencias más viscerales. A través de este recorrido cronológico de 15 piezas, el disco funciona como una catarsis donde expongo sin filtros la codependencia afectiva, las heridas del pasado, la empatía humana y mi proceso de redención personal a través del canto.

LAS PRIMERAS CICATRICES Y EL DOLOR COMPARTIDO

MI PRIMER CARIÑO

Mi camino con la música comenzó la tarde en que el silencio invadió mi habitación tras mi primer desamor. Fue un distanciamiento repentino que me dejó el pecho vacío y la mente atrapada en esa mezcla de desilusión y melancolía por lo que no pudo ser. Cuando las palabras cotidianas no bastaron para procesar lo que sentía, me refugié en la música de forma casi inconsciente. El instinto me llevó a buscar la guitarra para encontrar los acordes que sostendrían el peso de mi dolor, mientras en plena adolescencia asimilaba la fragilidad de ver que algunas cosas simplemente escapan de nuestras manos. Así nació «Mi Primer Cariño», mi primer intento de transformar la ausencia en melodía. Ese fue el punto de partida de mi historia como cantautor y la semilla de un universo emocional que terminaría de entender muchos años después.

NO PUEDO

Esta canción nació un mes después de la lejanía, cuando andaba medio bajoneado por todo el asunto. Para no maquinarme tanto, me la pasaba refugiado en las juntadas con mis amigos del barrio y dando vueltas en la plaza por las tardes, intentando distraerme. Pero la mente te juega en contra; capaz que estabas estallado de la risa con el grupo o doblando la esquina para ir al colegio, y de la nada el recuerdo de ese primer cariño volvía a pegar de frente, nítido y desalentador. Algo que ni yo entendía por qué me pasaba, si esas cosas a esa edad no nos importan. Una madrugada, cuando volví a mi pieza y estaba todo a oscuras, con la espina todavía clavada, improvisé estas líneas. Fue la forma de descargar la frustración de sentir que, por más que intentara disimularlo de día, a la noche mi corazón en soledad se negaba a olvidar los destellos de esa primera ilusión de la cual no podía hablar.

CÓMO DECIRTE QUE NO

Esta canción nació la tarde siguiente a la fiesta de 15 de la hermana de mi mejor amigo. Yo tenía apenas 14 años y dejé salir esta improvisación sin entender realmente lo que estaba guardando; me engañaba a mí mismo pensando que inventaba una historia de ficción, pero recién a los 30 comprendí que se la estaba cantando a ella. El tema es una fotografía exacta de esa noche: los nervios rígidos en la pista durante el vals, el brillo de su vestido convertido en un «bello color» y ese instante mágico en el que la realidad desaparecía por completo cuando nos mirábamos. La canción retrata ese dilema silencioso donde ella se vuelve mi «luz inspiradora» y donde me atrevo a confesar en la letra que de ella me estoy enamorando. Sin embargo, por dentro operaba un freno invisible: un lamento adolescente contenido por el miedo a romper el código de oro con mi mejor amigo, un respeto que valió totalmente la pena porque, hasta el día de hoy, él sigue siendo mi compañero de vida, el cual se está enterando de todo esto al leer estas breves líneas.

ASÍ

Hay momentos donde te olvidás de tus propios dramas para bancar el dolor de un hermano. Mi otro amigo de la infancia estaba pasando por una crisis terrible, tocando fondo y al borde de perder las ganas de vivir. No lo dejé solo ni un segundo; me convertí en su sombra para sostenerlo en medio de esa tormenta. Más tarde, cuando por fin me quedé a solas en casa, sentí el peso de todo lo que él estaba viviendo mezclado con el recuerdo de mi propio primer cariño que todavía me daba vueltas. En medio de ese desahogo, dejé salir esta improvisación, uniendo su dolor con el mío.

EL CANTO AL AMOR, LA DISTANCIA Y LA ESPERA

VEN AQUÍ

Pasaron los años y el destino trasladó mi viaje a Misiones. En la Fiesta Nacional del Inmigrante, donde me tocaba cantar, conocí a una chica y me enamoré de ella como nunca antes. Ella vivía en Corrientes y yo en Buenos Aires; desde la distancia, devorado por la pasión, improvisé este tema antes de vernos por segunda vez, diciéndole: «Ven Aquí». La aventura continuó cuando fui a visitarla por sorpresa: enfrenté la dureza de un padre que no me aceptaba y conté con la complicidad de una madre que pedía dejar a su hija hacer su propio camino. Tras vivir mil locuras en Corrientes, ella se negó a dejarme volver solo y nos escapamos de madrugada a dedo hacia el sur, sellando en las rutas frías la cumbre absoluta de nuestro amor. Trato de explicar lo que realmente fue toda esa historia, aunque lo estoy haciendo muy breve.

CELOSO

De regreso en Buenos Aires, la realidad nos impuso una distancia temporal: ella volvió sola a Corrientes para rendir cuentas a su familia. Su padre le ofreció de todo para que me dejara, pero ella se negó y decidió venir a vivir conmigo a Buenos Aires. En uno de sus viajes de vuelta a sus pagos, salió a bailar con amigas. Mientras ella esperaba en la fila del boliche, yo charlaba en mi casa con un amigo que me preguntó cómo hacía para estar tan tranquilo con ella en otra provincia esperando para entrar a un boliche. Con una seguridad absoluta y la adrenalina del momento, le respondí: «¡Grabame, le voy a cantar algo!». Tomé la guitarra, me puse a improvisar en el acto y creé esta canción, cargada de un sentimiento único que define una parte muy linda del álbum según yo, porque es un tema que a mí me gustó muchísimo.

LEYDI

Esta canción nació desde la nostalgia pura de la distancia y el recuerdo de una inocencia que se estaba perdiendo. Con el tiempo, nuestro presente se volvió complejo y me di cuenta de que ella ya no era la misma de ayer, pero yo tampoco. No solo ella iba cambiando, sino que yo también lo hacía, retratado en el propio camino de nuestro amor que se estaba transformando en otra cosa, en algo que nos hacía daño. El juego sano de su infancia había quedado atrás, dejándome siempre en medio de caminos y esperas, preguntándome dónde estaría. Lo más fuerte de todo es que cada vez que yo la cantaba, ella me decía que le gustaba mucho, sin llegar a comprender que esas líneas retrataban ese dolor; tal vez porque le daba una interpretación puramente personal que nunca me contó. Si algún día tiene la oportunidad de leer estas líneas, sabrá de qué se trataba la canción realmente.

UNA SEÑAL

Después de convivir durante dos largos años, la relación empezó a desgastarse y a tener altibajos que ya no podíamos evitar. Pasábamos por momentos de una tranquilidad muy tensa que a cada rato se quebraba, entrando en una etapa dolorosa donde en el fondo sabíamos que nos estábamos despidiendo. Desde las cenizas de lo que alguna vez fue un fuego encendido, dejé salir «Una señal». Fue un tema sumamente duro y pesado, donde descargué toda la frustración de la rutina diaria y el desgarro de sentir que mi corazón se negaba a aceptar que nos estábamos desconectando.

LA RAÍZ ESPIRITUAL Y LA DESESPERACIÓN DEL RETORNO

EL SUEÑO

Mi abuela es una parte importante del motor espiritual de este álbum. Ella es uno de los seres que más quise en la vida. Siempre esperaba verme cantar en la televisión y nunca dejó de confiar en mi talento. Cuando me veía, automáticamente me decía: "¡¿Cuándo voy a verte cantando en un casting?!", y luego le decía a mi mamá: "Siempre estoy esperando que Maxi aparezca en estos programas de talentos". Cuando falleció, dejó un vacío inmenso en toda la familia. Hoy siento un dolor muy grande cada vez que la recuerdo hablándome y dándome consejos; no sé por qué no aproveché cuando pude visitarla más seguido. Siempre estuve ocupado con el trabajo, el estudio o los proyectos personales. Antes de partir, como tejía a crochet, nos hizo un corazón a cada uno de nosotros. Después de su partida, su hija nos los entregó y eso me partió el alma. Todavía lo tengo acá, pegado en mi cabina acústica. En medio del luto, la música se convirtió en una conexión muy fuerte: todavía puedo escuchar su voz pidiéndome una canción y empujándome a no abandonar. Lanzo este álbum aunque me falten muchos detalles por corregir, ¡es que en mi silencio le prometí que lo haría a como diera lugar, para cumplirle el sueño que siempre me pidió! Su presencia en mí transformó el dolor en un impulso para seguir adelante con mi carrera, sumándose a la fuerza que uno lleva por dentro y al apoyo principal de mi familia. ¡Si tenés la suerte, el privilegio aún de abrazarla, cantarle o darle un mimo, aprovechalo! No hay nadie como la nona y el tiempo no perdona.

Las cosas en la pareja empezaron a marchar mal y pasó lo menos esperado: durante los últimos tres meses de convivencia, ella tomó la decisión irreversible de dejar atrás nuestra historia y volverse definitivamente a Corrientes. Pasé todo ese tiempo suplicándole, desgastándome el alma para que no se fuera de mi lado, pero nada sirvió. De esa desesperación total, marcada por una etapa avanzada de nuestro vínculo donde ya se sentía la desconexión, nació esta súplica hecha melodía; un refugio donde, con mi guitarra y el corazón en la mano, le pedía que solo me dijera que me amaba como yo a ella. Esta canción nunca se la canté ni se la di a conocer; ella jamás la escuchó.

PEDIRTE PERDÓN

Un año después de la ruptura, el destino me volvió a cruzar con una chica con la que siempre solíamos volver a vernos; no solo porque me atraía, sino porque compartíamos la música y cantábamos juntos, ya que ella también canta. Regresó con su habitual discurso encantador y reparador, prometiendo cambios y pidiendo segundas oportunidades. Volví a creer, pero choqué de frente con una rutina de salidas y excesos con el alcohol que ella no lograba controlar al divertirse con sus amigos, lo que me terminaba dejando solo cada fin de semana. Una tarde, mis amigos músicos me visitaron y, mientras les cantaba mis canciones, el acordeonista me preguntó si tenía una canción sobre el perdón. Le respondí que nunca había compuesto una sobre eso, pero le dije: «Si querés, intento improvisarte una ahora». Al empezar a tocar las primeras notas, me acordé desgarradoramente de que yo también había hecho daño; recordé aquellas noches en las que me quedaba hasta muy tarde en la computadora en vez de irme a costar para dormirnos juntos. Fui responsable de esa fractura que desgastó la relación. En medio de toda esa tristeza y frustración que venía aguantando en silencio, descargué lo que sentía en esa improvisación y el ambiente en la habitación quedó abrumado y sorprendido.

SE APAGÓ

Esta canción la hice sentado al piano, muy triste, pensando en todo aquello que venía viviendo. Quizá representa darme cuenta de que el tiempo ya no puede volver atrás; que hay cosas que pasaron, que ya no las podemos volver a revivir y que quedan ahí, en un recuerdo que ya se apagó. Por eso la ubico en este capítulo, como la transición necesaria que tuve que pasar para cerrar el duelo de mi primera etapa afectiva y seguir adelante con mi historia.

LA CRUDEZA, LA VERDAD Y LA REDENCIÓN FINAL

HIJA MÍA

Ella fue la chica que me cautivó con su voz durante años. No era solo que cantaba hermoso, sino que conectábamos muchísimo y teníamos una relación sumamente pasional; aunque, claro, hablo de encuentros intensos porque nunca pudimos construir una relación a largo plazo. Lo nuestro era confuso: yo intentaba armar una pareja estable con otras personas, pero, cada vez que esos noviazgos fracasaban, ella volvía a aparecer en mi vida y terminábamos buscándonos. Ella también tenía sus parejas, así que, irónicamente, se convirtió en «la chica del entretiempo», un refugio temporal en el que ambos caíamos cuando quedábamos solteros. Volvíamos para terminar al poco tiempo, en un ciclo inestable de idas y vueltas que nunca duraba más de unos meses. Todo eso terminó desembocando en una gran ilusión y en una tragedia: un embarazo que, por desgracia, terminó en un aborto. El golpe me hundió en una tristeza tan profunda que pasé dos semanas encerrado en mi departamento, ahogando el duelo en el whisky. Un año después, un amigo me pidió ayuda para escribirle una canción a su hija, a la que no podía ver. De manera inconsciente, me puse por completo en su lugar y transformé todo ese dolor y las ganas de ser papá que me habían quedado adentro en esta pieza desgarradora.

VOY A FINGIR

Mi vida se había vuelto muy difícil por culpa de los excesos de ella y de esa necesidad mía de sostenerla a pesar del daño. Yo me involucraba muy poco en sus salidas o en sus juntadas con amigos; prefería quedarme en casa haciendo algo productivo. A lo sumo, a veces se juntaban en mi casa, pero eran reuniones mucho más tranquilas para comer o tomar algo tranqui. Sin embargo, cuando descubrí que ella consumía cocaína afuera, ya estábamos atrapados en una situación destructiva, yendo hacia rumbos totalmente opuestos. Una tarde, en un inesperado destello de cordura, ella me sentó a hablar; me pidió perdón entre lágrimas y prometió dejar el alcohol para que construyéramos una relación de verdad. Decidí creerle, pero al llegar el fin de semana la ilusión se desmoronó por completo una vez más: se emborrachó, me maltrató frente a sus familiares y me echó a la calle. Esa misma noche regresé a mi casa con el alma rota por la humillación. En medio de ese desamparo, improvisé esta canción tan cruda bajo la máscara de fingir que aún confiaba en ella, simplemente porque ya nada tenía sentido. Hoy quiero destacar que, en este momento de su vida, ella está cambiando muchas cosas y haciendo grandes esfuerzos por mejorar todo lo que fue para seguir su vida; nunca es tarde para eso. Pero en aquel entonces, esto fue lo que vivimos y la huella que me quedó. Si estás pasando un momento similar, ¡no te desanimes, siempre hay un motivo o esperanza para salir adelante y volver a creer en uno mismo! ¡Vos podés!

ESTA NOCHE

Este es el clímax: el cierre definitivo a mi pasado y un verdadero himno de fortaleza personal. Al día siguiente ella regresó pidiendo perdón, pero la decisión estaba tomada. Antes de partir, le canté de frente lo que había compuesto la noche anterior y le dejé claro que no volvería a intentar nada más, deseándole suerte en su camino. Meses después, procesando la liberación de haber cortado ese lazo destructivo, conecté con un amigo apasionado por la música electrónica. Juntos dimos forma a una obra motivacional donde me hablo a mí mismo frente al espejo para darme ánimos, encender mi fuerza interior y decretar que, de ahora en adelante, mi destino depende únicamente de mí.

EL ORIGEN DE MI VOZ

Estas canciones anduvieron dando vueltas por ahí durante muchísimos años; eran ideas que nunca había terminado de cerrar. Hoy siento una felicidad inmensa, que va mucho más allá de lo que imaginaba. Inicié un camino brillante y me emociono porque todo lo que estoy viviendo es gracias a quienes siempre estuvieron a mi lado.

Durante mucho tiempo pensé: «Quisiera que mis canciones puedan acompañar aquellas personas que hoy la están pasando mal y no saben cómo salir». Sin embargo, hoy puedo mirar más adentro y llego a mi realidad más profunda: era yo, de chico, queriendo abrazar a mi madre y transmitirle fuerzas en sus momentos más difíciles y tristes. Quería acompañarte y llenarte de luz, mamá, y lo sigo haciendo. Acá estoy, cantando para hacerlos felices a todos, a vos y a papá, para que se sientan orgullosos y para cumplir este sueño juntos. Sé lo mucho que lucharon para darnos algo a cada uno de sus hijos, y los amo mucho por encima de cualquier cosa que conozca.

Sé que en su momento no pudiste cumplir tu sueño de cantar, esa historia que con tanta emoción me contaste siempre. Mami, yo hoy quiero cantar por vos. No me importa lo que me cueste, acá estoy peleando por este camino. Desde muy chico, con el corazón lleno de ganas de ayudarte, quise ser tu sostén. Pero jamás te sientas mal por las cosas que quedaron pendientes o por los momentos difíciles que te tocaron; sé que hiciste lo mejor que pudiste con todo el amor del mundo. Gracias a esa historia compartida, hoy soy lo que soy, hago lo que hago y tengo la fuerza para estar acá contándolo.

De niño te escuchaba compartiendo la música de la radio, y de ahí mamé esta pasión. Siento que hoy mi voz saca afuera toda esa sensibilidad que guardabas en tu interior. Así que nada, mamá: acá te estoy abrazando fuerte con mi música, porque sos el amor más grande de mi vida. Sé de dónde vengo, sé hacia dónde voy y sé lo que quiero. Este álbum es por nosotros, pero sobre todo por vos.

La Narrativa Sonora

De la medianoche al amanecer

01
02
03
04

El Inicio Silencioso

Texturas Analógicas

Ritmo Cinematográfico

El Amanecer

Cada pista está diseñada como un capítulo, construyendo una atmósfera envolvente que se revela con cada escucha.

Grabado con instrumentación en vivo, el álbum explora la riqueza de los sonidos orgánicos y la calidez del equipo vintage.

La secuencia invita a una experiencia auditiva ininterrumpida, un viaje sonoro que se despliega como una película.

El final del álbum no es un cierre, sino una apertura, dejando una resonancia que perdura mucho después de la última nota.

El Cortometraje

Imágenes anamórficas para una narrativa visual

Rodado en formato anamórfico de 16:9, el video oficial es una pieza complementaria que profundiza en la atmósfera y los temas del álbum.

Dossier de prensa y booking

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